19 junio 2007 Curiosidades

El fragmento de un arpón explosivo de finales del siglo XIX fue descubierto en el dorso de una ballena por unos esquimales que la cazaron el mes pasado, lo cual hace pensar a los expertos de un museo ballenero estadounidense que el cetáceo pudo haber sido herido unos 120 años atrás.


El fragmento cónico de explosivo de unos nueve centímetros de largo estaba en el omóplato de una ballena boreal, dijo John Bockstoce, del museo ballenero de New Bedford. El vestigio forma parte de un proyectil dotado de una minibomba de tiempo, patentado en 1879 y que se fabricó hasta 1885.

Llevaba inscripciones tradicionales que los nativos de Alaska usualmente realizan para reclamar luego a sus presas. Según el experto, el fragmento podría datar de una herida propinada hacia 1890. Bockstoce dijo que la minibomba fue probablemente disparada con un fusil o un cañón especial fijado en la cubierta de un barco, pero obviamente no alcanzó los órganos vitales del cetáceo.

‘Seguro no lo pasó muy bien ese día’, pero logró sobrevivir con los fragmentos de proyectil en su cuerpo durante más de cien años, comentó el experto. Fue incapaz de precisar la edad de la ballena, pero aclaró que ‘tiene que haber sido lo suficientemente grande como para merecer ser cazada’ cuando sobrevivió a la herida.

Los esquimales de Alaska cazan actualmente ballenas hasta un cupo acordado en el marco de una excepción de subsistencia a una moratoria internacional de caza de ballenas en vigor desde hace más de 20 años.

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