1 octubre 2015 Curiosidades, Salud

Dormido

La siesta después de comer es algo bastante habitual, sobre todo durante los meses de verano. Después de alimentarnos, el cuerpo experimenta una pequeña relajación que hace que nos entre bastante sueño. Por ello, en muchas ocasiones nos damos un capricho y dormimos durante, al menos, unos minutos. Por supuesto, todo esto tiene una razón de ser.

Existen una explicación, que es la que solemos comentar cuando pensamos en este tema. Por lo general creemos que el sistema digestivo, al tener que procesar toda la comida que ha entrado, lleva grandes cantidad de sangre a las zonas importantes. Así, obtendrán más energía para cumplir su función. El efecto que tiene esto sobre los demás órganos es más que evidente: funcionan más lentos, provocando que estemos más apagados de lo normal. Una teoría que no es descabellada.

Una investigación reciente ha desvelado una nueva explicación: cuando comemos alimentos con un alto contenido de carbohidratos (los cuales también tienen un alto índice glucémico) se aumenta la producción de insulina, provocando la absorción y el uso de la glucosa en sangre. Hay otro resultado: el triptófano entra en el cerebro. Este aminoácido es el responsable de la producción de serotonina, un neurotransmisor que ayuda a mantener la tranquilidad, la calma y el sueño. En definitiva, nos vamos quedando dormidos.

En cualquier caso, hay que mencionar que el triptófano también se encuentra en otros muchos alimentos, aunque su traslado a las diferentes zonas del cuerpo solo se produce en determinadas ocasiones. Si no queréis quedaros dormidos en el trabajo, os recomendamos no consumir comidas con muchos carbohidratos.

Ya sabéis por qué apetece echarse una siesta después de comer. Parece que será necesario cambiar un poco la dieta.

Vía | The Sydney Morning Herald
Foto | Pixabay – tatlin

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