4 junio 2006 Deportes, Motos

El piloto de Yamaha gana tras un mano a mano con Capirossi, para gran alegría de los aficionados italianos, y deja su desventaja en el Mundial en 34 puntos.

A Valentino Rossi no hay que enterrarlo. Aún le quedan incentivos en el mundo de las motos. Si no nunca hubiese renovado con Yamaha hasta el 2007. Rossi se ha levantado. En casa, ante su público. Les ha manadado un recado a sus rivales por el Mundial, con ya no es sólo uno, que son cuatro o cinco. “Voy a seguir dando guerra. Voy a por vosotros”.


El siete veces campeón del mundo se había planteado la carrera de Mugello como una reválida. A partir de ella sabría en qué punto se encontraba en el Mundial, decidiría si podía o no seguir optando a ganar. Visto lo visto, Rossi está muy vivo.

La Yamaha de Vale ha tenido que luchar con las dos Ducatis codo con codo. Primero con la 15 de Sete, que salía primero, y ambos se han enzarzado en una lucha que parecía reverdecer laureles de otra época. Gibernau ha realizado una gran carrera y él y su archienemigo se han rebasado en varias ocasiones durtante las primeras vueltas. Después contra la 65 de Loris Capirossi, que tras una mala salida, en la que ha pasado la segunda posición a la novena incomprensiblemente, ha realizado una gran remontada hasta llegar a comandar la carrera hasata la última vuelta.

La llegada de Capirossi al grupo delantero, conformado por Rossi, Gibernau, Hayden, Melandri, Pedrosa y Stoner, ha coincidido con la espectacular caída del australiano. El italiano de Ducati ha acercado a los jóvenes hasta el dúo de cabeza.

Capirossi se ha metido por el interior de la vuerva y ha pasado de ser tercero a liderar la prueba. En ese adelantamiento, Rossi, que era primero, se ha pasado de frenada, ha perdido la referencia, y como un novato ha bajado hasta la quinta posición. Parecía que ese error le iba a costar el Gran Premio, que era el símbolo de su decadencia. Nada más lejos de la realidad. Rossi ha ido deshaciéndose como ha querido de los Hayden, Sete, con problemas para seguir el ritmo, y Melandri, que quedaba descolgado, hasta llegar a la altura de Capirossi.

Dani Pedrosa nunca ha estado delante de Rossi, pero ha sabido coger su rueda porque sabía que era la buena para subir posiciones y dejar atrás a Melandri y Gibernau. Finalmete, el de Castellar del Vallés ha sido cuarto y sigue su progresión en la categoría reina.

Quedaba por dilucidar la victoria. Ya se sabía que sería una fiesta italiana. O Capirossi o Rossi. Y Vale, sediento de triunfos, con la victoria entre ceja y ceja, obcecado con ganar, se le ha colado al final de la recta de meta, a falta de una vuelta, de 320 km/h a 100 en décimas de segundos, y conseguía la primera posición. Entonces, ha tirado para ni dejarle ninguna opción a Loris. Era su segunda victoria del año, pocas para alguién que acumula ya 81 y que cree que el segundo es el primer perdedor.

Rossi ha reducido su desventaja en el Mundial sobre Hayden y Capirossi, empatados en el liderato, a 34 puntos.

Todo, bajo la atenta mirada de Michael Schumacher, el séptuple campeón del mundo de Fórmula 1, que probó una Motogp, con el que se había insinuado que podría compartir equipo. Todo, a menos de 200 kilómetros de su Urbino natal.

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