28 enero 2017 Salud

Ojo

Todos sabemos que tenemos que parpadear de manera habitual con un único objetivo: mantener el ojo limpio y evitar que pueda ser dañado por los materiales que existen en el ambiente. Algo completamente normal. Sin embargo, un estudio reciente ha permitido comprobar que, en el caso de que parpadeemos rápidamente, el propio ojo no solo actua de manera más eficaz, sino también con más potencia.

Concretamente, un estudio de la Universidad de California, en Berkeley, ha confirmado que parpadeamos para que el cerebro pueda reposicionar los ojos, ayudando así a que la vista quede enfocada. De hecho, Gerrit Maus, uno de los autores del estudio, afirma que “nuestros músculos oculares son lentos e imprecisos“, es decir, el cerebro necesita adaptar continuamente las señales de motor que los ojos apunten a donde deben.

Gracias al estudio se pudieron comprobar los movimientos que realizaba el propio ojo, sabiendo que el sistema oculomotor del cerebro registra algunos de los mismos y aprende a reposicionar la línea de visión directamente en el punto conveniente. Los resultados indican que el cerebro calibra la diferencia en lo que vemos antes y después de un parpadeo, ordenando los músculos del ojo con el fin de realizar las correcciones que sean necesarias.

En otras palabras, cuando parpadeamos rápidamente podemos conseguir que el ojo funcione de manera precisa y con más potencia, ya que le obligaríamos a estar reposicionando continuamente los globos oculares. Algo bastante curioso, pero que se realiza en cada parpadeo. Está claro que el cuerpo tiene sus propias soluciones para todo.

Vía | UC Berkeley
Foto | Pexels – Skitterphoto

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