2 mayo 2010 Ciudades, Curiosidades

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Hace más de un mes Johari Gautier Carmona compartió con nosotros información interesante relacionada con algunas costumbres en Barcelona, lamentó no haber publicado el artículo anteriormente pero problemas personales me alejaron del blog. Espero que disfruten de él tanto como yo.


La mona de Pascua, un símbolo ineludible y colorido de la semana santa en Barcelona, es un elemento tan famoso en su aspecto como misterioso en su significado. Durante un paseo por la capital catalana, en el que no han faltado las pastelerías y panaderías, hemos podido sondear e investigar de dónde viene el término “mona”, preguntar por los orígenes de su apelación tan curiosa, y ninguna de las personas entrevistadas ha podido confirmarlo a ciencia cierta.

“Esto viene de mucho tiempo atrás”

“Debe ser por lo de qué mona”… se han atrevido a decir algunos, y es verdad que la mona es una obra de artesanía en sí, pero, más que una afirmación apoyada en algún argumento claro y contundente, se trata de una respuesta evasiva. Las monas de chocolate que ostentan las vitrinas de la Ciudad Condal, las que pueden verse en algunas pastelerías legendarias de las Ramblas, de la calle Ferrán o del casco antiguo, son maravillas que combinan el exquisito chocolate negro con las actuales figuras de jugadores de futbol, personajes de dibujos animados y otras fantasías. Messi, Pujol, Mickey Mouse, Hannah Montana y el pato Donald son algunos de los más populares de este año, quizás los más fáciles de vender, pero también se hallan excentricidades de casi un metro de altura, verdaderas desmesuras artísticas que pueden valer más de doscientos euros.

Lo que todos los vendedores de comercio comparten es la seguridad de que la mona es una tradición muy antigua. “Esto viene de mucho tiempo atrás”, nos aseguran algunos dependientes queriendo darnos detalles y otros se atreven incluso a decir que son costumbres paganas retomadas por el cristianismo. “Antes, la mona era una simple tarta con uno o dos huevos de gallina, sin más extravagancias. No había para tanto”. Con estas declaraciones todo el mundo está de acuerdo y también con el hecho que la mona es algo esencialmente familiar. No existiría sin la visita del padrino a su ahijado, sin la comida en casa o el reencuentro familiar.

Por eso, cada vez que preguntamos qué significa la mona, la mayoría de los encuestados rescatan, con una maravillosa sonrisa, algunos momentos de su tierna infancia, recuerdos que les vienen enseguida a la mente (si no se ven desbordados por la clientela), detalles de cómo la comían y quiénes la compraban. Muchos detalles de sus propias vidas, muchas notas nostálgicas, pero pocos datos históricos claros o explicaciones sólidas. Más allá de esto, no lo tienen muy claro y ahí es cuando la pregunta nos viene a la cabeza: ¿Cómo ciertas costumbres tan enraizadas y populares pueden ser desconocidas por sus principales interesados?

Autor | Johari Gautier Carmona
Fotos | Johari Gautier Carmona

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  1. Bitacoras.com 2 mayo 2010

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