6 agosto 2014 Curiosidades

Verano
Cuando aparecen las vacaciones de verano, una ilusión nos invade por todo el cuerpo, la cual tiene su máxima expresión el día que partimos al destino elegido, especialmente la playa si venimos del interior. Pero esa ilusión, ese deseo, se convierte, a veces, en decepción cuando comprobamos determinados aspectos de la planificación que hemos hecho.

Para los que realizan su desplazamiento en avión, puede ocurrirles que, a la hora de recoger su equipaje, pasan los minutos por la cinta transportadora y allí no aparece nada. Nuestro equipaje se ha extraviado o quedado olvidado en nuestro aeropuerto de origen y nos vemos obligados a dedicar un amplio espacio de tiempo a reclamar por ello. Mal empezamos.

Pero superamos la prueba del equipaje y salimos del aeropuerto, buscando a un amable taxista que nos lleve a nuestro destino. El problema es que encontremos a un saca cuartos que se da cuenta que somos de fuera y que, en vez de tardar los diez minutos que hay desde allí a nuestro apartamento u hotel, nos realiza una tour por toda la zona que nos cuesta un ojo de la cara. Primera inversión no contemplada en el presupuesto.

Cuando llegamos a nuestro apartamento playero y comprobamos que la foto que vimos en la agencia de viajes o por internet ya no es la misma en directo, una extraña sensación nos recorre el cuerpo. Es más pequeño de lo que habíamos visto, la bañera es un simple plato de ducha, la supercocina equipada se compone de dos hornillas de gas del año de mari castaña, y otras más que, de entrada, nos empiezan a descomponer las vacaciones.

Y ya para terminar de rematarte, esas fotos paradisíacas de las playas donde vas a pasar unos estupendos días, no resultan tales. Playas con unos pedruscos que te dejan medio lisiado, infinidad de sombrillas y toallas que se pierden en la lejanía y que convierten en un reto encontrar un buen sitio. O que la zona se encuentre invadida por medusas, lo cual significa que no te preocupes. Una te picará a ti con toda seguridad.

Todo este cocktail explosivo te hace volver a casa, después de las vacaciones, más cabreado que una mona, hasta que llega el momento que apareces por la puerta de tu oficina y los compañeros te preguntan que tal las vacaciones. A lo que tu respondes, Muy cortas o Me habría quedado allí para siempre. Ahhh, las maravillosas vacaciones de verano.
P.D. Lo flipo

Vía | que.es
Foto | flickr-Frank Freeman

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  1. Bitacoras.com 6 agosto 2014

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