30 diciembre 2008 Curiosidades

Nochevieja

La última noche del año tiene siempre algo de mágico y se presta a toda clase de conjuros y agüeros que, aunque tienen diferentes manifestaciones, persiguen el objetivo común de atraer la prosperidad y la buena suerte en los 365 días siguientes.

Millones de latinoamericanos siguen la tradición española de tomar las 12 uvas al compás de las campanadas de la medianoche del 31 de diciembre, aunque hay multitud de supersticiones acordes con la idiosincrasia popular.


El ritual de las uvas se puede complicar un poco para aumentar sus efectos y tomarlas de pie, apoyándose sólo en la pierna izquierda para entrar en el año nuevo con el pie derecho, por suponérsele mas hábil que el izquierdo en la caminata hacia el porvenir.

Los mexicanos siguen ese rito al son de las campanadas de la Catedral Metropolitana de Ciudad de México, pero antes o después de tomar las uvas barren la casa, de dentro a fuera, para dejarla limpia de impurezas de todo tipo.

Otra forma de acabar con lo malo es someterlo al fuego purificador. Se queman muebles y ropas viejas en Perú, Honduras y Ecuador. Se escribe en papelitos lo indeseable y se introducen en un muñeco al que se prende fuego, como hacen los campesinos de Colombia.

El día de San Silvestre, los uruguayos tiran por la ventana los almanaques y calendarios del año viejo

y dejan casi tapizadas las calles de los centros financieros. También arrojan agua a la calle, igual que muchos cubanos, para así arrastrar todo lo malo, como la envidia.

Vía | 20 MINUTOS

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *