29 enero 2016 Curiosidades

Gobernante

No es oro todo lo que parece. Y en temas de gobierno, menos aún. Muchas personas se preparan durante toda su vida en el sector de la política para intentar gobernar un país. Aunque esto podría tener consecuencias funestas. No en vano, un estudio, elaborado por la Universidad de Harvard, afirma que gobernar acorta la vida.

La investigación ha tenido como protagonistas a un total de 279 primeros mandatarios, quienes gobernaron entre 1722 y 2015 en un total de 17 países. También tuvieron cierto protagonismo 261 candidatos oponentes que nunca ganaron, pero que se han visto beneficiados con una vida más larga. La conclusión está clara: gobernar acorta la vida y tiene efectos negativos para la salud.

Según las estadísticas, estar en un sillón presidencial provoca que las personas disminuyan su esperanza de vida en un total de tres años. Algo que no sucede, por ejemplo, en los diputados. Las responsables de este impacto negativo en la salud son las decisiones, las cuales desgastan la vida de manera masiva, haciendo que las preocupaciones puedan provocar que las personas se sientan mal a largo plazo.

La conclusión de este estudio también se puede extraer de otra forma: cuanta más responsabilidad hay en un puesto de trabajo o en la vida de una persona, peor será su salud a largo plazo. De hecho, este aspecto se puede comprobar en las arrugas de la cara: comparad las fotografías de algún alto dirigente, y podréis comprobar lo que decimos.

En definitiva, gobernar es malo para la salud, desgastando el cuerpo de diferentes maneras y dando dolores de cabeza. Cuidado con estos aspectos.

Vía | BMJ
Foto | Wikimedia Commons – The Official White House Photostream

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