20 septiembre 2010 Curiosidades

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Si no quieres perder el hilo de la historia te recomiendo que leas la primera parte.

Durante el transcurso de la noche, la hija llamó a su padre para mencionarle que esperaría a Papa Noel en el patio de la casa, él le contesto que ya conversaron al respecto y que ella tenía que volver a la casa para que no enfermara, y que muy pronto le daría una sorpresa.

Unas hora más tarde lo llamaron de una clínica señalando que su hija fue internada de emergencia, el hombre desesperado condujo hasta el lugar y cuando llegó encontró inerte el cuerpecito de su niña; desde ese momento un sentimiento de impotencia y culpabilidad llenaron su corazón.


Unos años más tarde una nueva familia se mudó a la casa que antes habitaban los protagonistas, en ese entorno vivía otra niña (la denominaré Julia para no confundirlos) de diez años. Mientras Julia jugaba en el patio siempre escuchaba el llanto de otra niña y eso le provocaba miedo, aunque muchas veces comentó esta situación a sus padres ellos no le creían, hasta que un día se armó de valor y fue al encuentro de quien sollozaba.

Las niñas, una real y otra espiritual se hicieron amigas; con el tiempo la historia de la niña ya era conocida por el grupo de amigos de Julia, por ese motivo el objetivo de las reuniones era animar a la pequeña fantasma.

Durante uno de esos días se les ocurrió buscar al padre de la niña, así que Julia y sus amigos empezaron a indagar acerca de su paradero, cuando la encontraron se sorprendieron del contraste entre la imagen que tenía su amiga fantasma y el hombre que veían.

Pues el papá había perdido el sendero de su vida y su mundo sólo se centraba en sobrevivir, esta situación no entristeció a Julia o a sus amigos, por lo cual le contaron la historia del encuentro con su hija. El hombre no podía creer nada de lo que escuchaba y les pidió que se fueran para siempre.

Entristecidos por la respuesta del padre regresaron con la pequeña fantasma, cuando le contaron lo sucedido ella no mostró signos de aflicción porque estaba contenta por las noticias de su padre a pesar de su forma de vivir.

Tercera parte

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