3 julio 2015 Curiosidades, Naturaleza

Agua

Si, la mayoría de veces decimos que el agua es el líquido más puro que se puede encontrar en la tierra. No nos falta razón, pero la verdad es que, aún así, existen muchas ocasiones en las que incluye todo tipo de agentes que podrían hacer daño a nuestra salud. Para evitar que entren en nuestro organismo y a la vez podamos beber, se la purifica.

El objetivo de la purificación es el de reducir la cantidad de sustancias dañinas que existen disueltas, incluyendo parásitos y bacterias, hongos y virus de diferente índole. En definitiva, todo aquellos que no sea bueno. Hay varios métodos para conseguirlo. Vamos a echarles un vistazo.

Uno de las formas más conocidas (y antiguas) de purificar el agua es hervirla. De esta manera, se eliminan casi todos los microorganismos que podrían ser peligrosos. La mayor parte de las veces se mete el líquido es una olla a presión y se aumenta la temperatura hasta incluso los 120 grados. Si la filtramos, también conseguiremos dejar atrás todos los elementos de los que no nos fiemos. Eso sí, hay qeu conseguir que se queden en el proceso. No pueden ser parte del producto final.

Si habéis ido alguna vez a un sistema de distribución de agua habréis podido comprobar que el líquido que llega a nuestras casas a sufrido una alteración química. Se utiliza un compuesto base: el cloro. Pero existe un método mucho más eficiente. Los rayos del sol están constantemente apuntando al agua para destruir el ADN de los microbios. Es una de las maneras más eficaces (y la que más se usa) para evitar sustancias dañinas.

La próxima vez que saquéis agua del grifo, os recomendamos que penséis en el contenido de este artículo. Estamos seguros de que se habrá utilizado alguno de los métodos descritos con el fin de purificar el líquido.

Vía | All Things Emergency Prepared
Foto | Pixabay – geralt

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