16 agosto 2007 Salud

ss42030.jpg El café podría despertar a más que el sistema nervioso. Un nuevo estudio francés encontró que la cafeína parece ayudar a preservar las habilidades cognitivas de las mujeres mayores.

Las mujeres que bebían tres o más tazas de café al día tenían 30 por ciento menos probabilidades de tener declive de memoria para los 65 que las que bebían una taza o menos al día.

Y el beneficio aumentaba con la edad. Según los investigadores, las mujeres mayores de 80 años que bebían tres o más tazas de café al día tenían alrededor de 70 por ciento menos probabilidades de tener declive de memoria que las que bebían una taza o menos diariamente.


El té con cafeína tuvo el mismo efecto en las mujeres, encontró el estudio, aunque se necesitaba mayor cantidad para obtener el mismo impulso de la cafeína. “Cuente unas dos tazas de té por cada taza de café”, afirmó la líder del estudio Karen Ritchie del INSERM, el Instituto francés nacional de investigación de salud y médica.

Pero los investigadores no encontraron un efecto protector similar en los hombres, aunque otros estudios sí lo han hecho.

¿Cómo podría la cafeína proteger contra el declive cognitivo? “Es un estimulante cognitivo”, apuntó Ritchie. También ayuda a reducir los niveles de una proteína llamada beta amiloidea en el cerebro, apuntó, “y la acumulación de esta es responsable de la enfermedad de Alzheimer, aunque también se da en el envejecimiento normal”.

Ritchie afirmó no estar segura de por qué los hombres del estudio no se beneficiaron de la cafeína. “Nuestra hipótesis es que las mujeres metabolizan la cafeína de forma distinta que los hombres o que podría haber una interacción [de la cafeína] con las hormonas sexuales, el equilibro entre estrógeno y progesterona”, especuló.

Ritchie y sus colegas reclutaron a más de 7,000 mujeres y hombres de tres ciudades francesas. Ninguno tenía demencia al inicio del estudio. Los investigadores evaluaron el rendimiento cognitivo con una serie de pruebas, como la memoria verbal, y le pidieron a los participantes que demostraran cuántas palabras podría repetir después de oírlas en 30 segundos. Las evaluaciones se llevaron a cabo al inicio del estudio y luego dos y cuatro años más tarde.

En cada evaluación, los investigadores también preguntaron sobre el consumo de cafeína.

El equipo de Ritchie no encontró que la cafeína redujera el índice de demencia que se desarrolló dentro del periodo de seguimiento de cuatro años. Pero tal vez el seguimiento no fue lo suficientemente prolongado como para determinar con seguridad si la cafeína no protegía sólo las habilidades de pensamiento, sino que también ayudaba a evitar la demencia. Se necesita más investigación para determinar si la cafeína podría en realidad prolongar el periodo de discapacidad cognitiva leve en las mujeres antes de que reciban un diagnóstico de demencia, apuntó.

El estudio francés confirma investigaciones anteriores, señaló William Scott, profesor de medicina de la Facultad de medicina Miller de la Universidad de Miami, quien ha investigado los efectos beneficiosos de la cafeína contra la enfermedad de Parkinson, que es también un trastorno neurodegenerativo.

La investigación de Ritchie “es otra pieza del rompecabezas”, aseguró Scott. “El siguiente paso es averiguar cuál es el mecanismo”.

En cuanto a que la cafeína sólo proteja a las mujeres, Scott anotó que sólo 2,800 de los 7,000 participantes del estudio eran hombres y los resultados pudieran haber sido distintos si se hubieran incluido más hombres.

Un estudio publicado en febrero en el European Journal of Clinical Nutrition evaluó a 676 hombres saludables y encontró que los que bebían café de manera regular tuvieron un menor índice de declive cognitivo durante un seguimiento de 10 años en comparación con los que no bebían café. Los que bebían tres tazas al día tenían menos señales de declive.

Tanto Scott como Ritchie estuvieron de acuerdo en que se necesitan más estudios. La próxima investigación de Ritchie evaluará la relación entre la cafeína y el Alzheimer.

Mientras tanto, Scott concluyó que “lo que diría a los mayores de 65 es que parece haber una relación inversa constante entre el consumo de cafeína y algunas de estas enfermedades neurodegenerativas”. A menos que un médico le aconseje lo contrario, añadió, beber café “no parece hacer daño”.

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