7 julio 2006 Alucinante

En el folklore abundan las explicaciones sobre el origen de estas fascinantes luces celestiales. En finés se llaman “revontulet”, que significa “fuegos del zorro”. El nombre se deriva de una antigua leyenda sobre el zorro del ártico haciendo fuegos o rociando el cielo de nieve con su cola. En inglés fuegos del zorro “foxfire” es un brillo resplandescente emitido por algunos tipos de hongos que crecen en la madera podrida. Pero la autentica historia es que el sol es el padre de las auroras.


El sol desprende partículas cargadas de mucha energia llamadas iones, las cuales viajan por el espacio a velocidades entre 320 y 704 kilómetros por segundo. Una nube de tales partículas recibe el nombre de plasma. La corriente de plasma que viene del sol se conoce como viento solar. Cuando éste interactúa con los bordes del campo magnético terrestre, algunas de las partículas quedan atrapadas por el y siguen el curso de las lineas de fuerza mágnetica en dirección a la ionosfera. Ionosfera es la parte de la atmósfera terrestre que se extiende hasta unos 60 o 100 kilómetros desde la superficie de la tierra. Cuando las mencionadas partículas chocan con los gases en la ionosfera, ellas empiezan a brillar, produciendo el espectáculo que conocemos como las auroras boreal y austral. La variedad de colores, rojo, verde, azul y violeta que aparecen en el cielo, son producto de los diferentes gases de la ionosfera.

La Aurora Boreal está en cambio constante debido a la variación de la interacción entre el viento solar y el campo magnético de la tierra. El viento solar genera normalmente más de 100.000 megavatios de electricidad cuando produce una aurora y esto puede causar interferencias con las lineas eléctricas, emisiones radiofónicas y televisivas y comunicaciones por satélite. A través del estudio de las auroras los científicos pueden aprender más sobre el viento solar, cómo éste afecta a nuestra atmósfera y cómo la energía de las auroras podría ser usada para objetivos útiles.

Un importante centro para este tipo de estudio geofísico está situado en Sodankylä, una pequeña ciudad en el corazón de la Laponia finlandesa, a una latitud 67.4 grados norte. Ésta es una ubicación excelente para investigar los secretos del campo geomagnético de la tierra. Fue aquí donde en 1913 la Academia Finlandesa de Letras y Ciencias estableció un observatorio geofísico. Hoy, el Sodankylä Geophysical Observatory (SGO) está dirigido por la Universidad de Oulu. Además de investigar, el observatorio realiza regularmente medidas geofísicas en las diferentes estaciones del año. Ellos presentan los datos ionosféricos, geomagnéticos y sobre las auroras de Finlandia.

El observatorio y sus unidades de investigación asociadas, junto con una comunidad científica dedidada a trabajar en este campo, tienen un significado global. Existen grandes esperanzas de que el trabajo experto de los científicos tendrá también efectos beneficiosos sobre la economía local de esta parte de Laponia. La idea es que los descubrimientos de la investigación científica pueden ser usados para atraer a la zona a empresas de alta tecnología y generar así empleo al mismo tiempo que se estimula la actividad comercial. Actualmente los turistas pueden visitar la “revontulikota”, un observatorio de auroras boreales y planetario gestionado de modo privado que está construido en forma de la tradicional casita lapona conocida con el nombre de “kota”.

Desde 1970, satélites de órbita polar han podido observar con mayor exactitud aún la estructura de las auroras así como la precipitación de partículas energéticas en zona auroral; se ha logrado levar a cabo auroras artificiales mediante la inyección de electrones desde cohetes (experimentos Araks).

aurora boreal

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  1. Aurora boreal en Saturno 25 abril 2011

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