5 septiembre 2007 Animales, Curiosidades

Phylis Canion vivió en Africa cuatro años. Toda su vida se ha dedicado a la cacería y en su casa tiene cabezas de zebra y otros animales exóticos para demostrarlo.

Pero el cadáver de animal que encontró el mes pasado en su hacienda era nuevo incluso para ella, y merecía estar en el congelador escondido. Canion cree que es la cabeza de un mítico chupacabras.

“Es una criatura horrible”, manifestó la mujer, sosteniendo la cabeza del mamífero con grandes orejas, grandes colmillos y piel casi lampiña de color gris azulado.

Canion y algunos de sus vecinos encontraron los cadáveres de tres presuntos chupacabras en cuatro días en julio, frente a su hacienda de Cuerno, a unos 145 kilómetros al sudeste de San Antonio. Pesaban cerca de 18 kilogramos cada uno.

La mujer dijo que guardó la cabeza de uno de ellos con el fin de poder descubrir sus ancestros a través de pruebas de ADN.

48134_detail.jpg


Ella sospecha que el chupacabras podría haber matado a unas 26 gallinas de su casa en los últimos dos años.

Lo que la alertó sobre la posibilidad de que fuera un chupacabras y no un coyote es el hecho de que el animal que atacó a las gallinas no se las comió ni se las llevó del lugar, sino que les chupó la sangre, dijo.

Se cree que los chupacabras son originarios de América Latina, específicamente de Puerto Rico y México.

Canion cree que las recientes tormentas hicieron que salieran de sus guaridas.

Expresó que el descubrimiento alentó la imaginación de los pobladores locales. Pero el veterinario Travis Schaar, del Hospital de Animales Main Street de la vecina Victoria, dijo que podría tratarse en realidad de un tipo extraño de perro.

“No voy a decirle que no es un chupacabras. Sólo que pienso que el chupacabras es un perro”, manifestó Schaar.

Chupacabras o no, el descubrimiento ha generado sensación a nivel local e internacional. Canion ha comenzado a vender camisetas con la leyenda: “2007, el verano del chupacabras, Cuero, Texas”, acompañadas de una caricatura del animal.

Las camisetas, que se venden a cinco dólares, han llegado a todo el mundo, incluyendo Japón, Australia y Brunei. Schaar dijo que también tiene una.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *