23 junio 2014 Alucinante

Herencias 3
Comenzamos, con este, una serie de un par de artículos sobre las excentricidades de los ricos. Ya sabemos, por cosas que hemos visto o leído, como se las gastan los acumuladores de riqueza a la hora de expresar sus apetencias. Una idea de las que tienen es como hacerlo a la hora de realizar sus testamentos y dejar sus herencias.

Casos como el de Leona Helmsley o el de Luis Carlos de Noronha Cabral Da Camara. Helmsley era una millonaria hotelera, fallecida en 2009, que legó doce millones de dólares a su perrito, de nombre Trouble. Y pensábamos que Pancho era el único perro rico del mundo. El caso del portugués Da Camara es algo más elaborado. Trece años antes de su muerte, ocurrida en el año 2007, dejó declarado en un juzgado municipal, una lista de setenta personas desconocidas, elegidas por sorteo por el listín telefónico. Según un amigo del millonario difunto, Él sólo quería divertirse dejando sus bienes a desconocidos.

Casos como el del reconocido editor de cómics, Mark Gruenwald, o el del norteamericano Bill Cruxton. Gruenwald, fallecido en 1996, pidió en su testamento que sus cenizas fueran mezcladas con la tinta que uso en la primera impresión de una de sus más reconocidas obras, Squadron Supreme. Sin duda que es cierto eso que dicen que la letra es eterna. Para Cruxton, la camarera que le atendía todos los días en el restaurante Colonial Drin´s fue su máxima valedora a la hora de dejarle medio millón de dólares en herencia. Se puede llegar al corazón de un hombre a través de su estómago, si señor.

O el del caso del millonario desconocido que legó al estudiante de periodismo de Moldavia, Sergey Sudev, novecientos cincuenta millones de euros. El tema es que Sudev era sobrino de una persona que sólo había visto dos veces en algo más de diez años. Su sorpresa fue mayúscula al enterarse que pasaba de no tener un euro en el bolsillo a convertirse en el hombre más rico de Moldavia, país donde el sueldo medio es de unos 270 euros mensuales. No sé si más difícil que el euromillón.

En un próximo post continuaremos con otra lista de cinco personas más cuyas riquezas les hicieron realizar excentricidades a la hora de reflejar, en sus testamentos, sus preferencias a la hora de morir o de dejar su dinero a determinadas personas, animales o, incluso, cosas.
P.D. Lo flipo

Vía | entreelcaosyelorden
Foto | flickr-David Blackwell

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  1. Bitacoras.com 23 junio 2014

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