24 noviembre 2015 Animales

Mono

No hay duda de que a nadie le gustan los gritos, por lo que hacerlo podría provocar una gran inestabilidad, tanto emocional como física. Sin embargo, un reciente estudio ha descubierto una característica bastante negativa ligada al hecho de gritar. Y es que, al parecer, al hacerlo algunas especies estarían disminuyendo sus posibilidades a la hora de procrear.

Tal y como se ha conocido, en las regiones montañosas de la zona intertropical de América vive un mono que recibe un nombre bastante curioso: Aullador. No obstante, entre ellos residen especies que pueden llegar a gritar mucho. Un único aullido podría compararse al rugido de animales de 350 kilogramos de peso. El secreto de estos gritos estaría en el hioides, un hueso situado debajo de la lengua que actuaría como amplificador natural. La sorpresa que se han encontrado los investigadores es que, cuanto más grande es el mismo, más pequeños son los testículos de los monos.

El estudio, publicado recientemente en Current Biology, confirma que existe una relación entre la intensidad de la voz, el hueso hioides, y las dimensiones y capacidad de generación de esperma de los propios testículos. Evidentemente, esto también se traduce en menos espermatozoides y, por lo tanto, en una menor probabilidad de procrear con éxito. Sin embargo, no deberíais preocuparos: sigue habiendo un equilibrio en la especie.

Los gritos de mayor intensidad compensan el tamaño de los testículos, intimidando a su vez a los monos con menos voz. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que estos últimos también estar mejor dotados, sexualmente hablando, con más probabilidades de fecundar exitosamente a las hembras. Al final, como podéis comprobar, existe un equilibrio en la especie.

Al fin y al cabo, queda demostrado que el tamaño de los testículos tiene que ver con la magnitud de los gritos. Algo que no se traslada al hombre. Aún así, no dejar de ser una curiosidad a tener en cuenta.

Vía | Current Biology
Foto | Pixabay – blickpixel

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