15 noviembre 2007 Curiosidades

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Él se llama P. Selvakumar. Ella, la perra, Selvi. Se casaron por el rito hindú. Resulta que este buen hombre, cuando tenía quince años, mató a dos perros a golpes y los colgó de un árbol. Ahora piensa que una maldición se cierne sobre él. “Después de hacerlo perdí un oído y mis piernas y manos se paralizaron”.

Para curarse, su “astrólogo de cabecera” le recomendó casarse con un perro callejero. La novia fue elegida por su propia familia, que la bañó y vistió para la ceremonia con el tradicional sari naranja y una guirnalda. El feliz acontecimiento tuvo lugar en Manamadurai, una localidad al sur de la India. Por grotesco que parezca, este tipo de ceremonias son bastante habituales en la India rural.

Los lugareños piensan que con gestos así podrán cambiar su suerte a mejor.

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