3 agosto 2015 Curiosidades, Salud

Enfadada

Ha sido en más de una ocasión que, cuando hemos tenido hambre, nos hemos enfadado. Un misterio del que ahora se sabe la razón. Gracias a recientes estudios hemos podido conocer que, cuando el estómago está vacío, se envían una serie de señales para confirmarnos que necesitamos comer. En ellas se incluyen los conocidos ruidos estomacales, los cuales pueden llegar a crear vergüenza. O incluso dolor. Son definidos con la palabra borborigmos.

Pero, aparte de sonidos, también se llevan a cabo otros procesos. Cuando tenemos hambre, la cantidad de nutrientes no es la suficiente como para abastecer de energía al organismo. Y el cerebro es uno de los primeros órganos en notar esta situación. Tendremos problemas para concentrarnos, llevaremos a cabo errores grandes y seremos mucho más lentos en cuanto al razonamiento. Esta falta de glucosa también incide en las relaciones sociales.

Cuando tengamos que comer también sufriremos impactos negativos cuando hablemos con otras personas, tendremos dificultades para comprenderlas y, en general, inconvenientes de comunicación. En definitiva, nuestro cuerpo estará de mal humor, irritable y totalmente antipático. La razón es que no tenemos suficiente glucosa en el organismo, y por lo tanto fallamos al comportarnos debidamente.

Por último, mencionar que el organismo acelerará la producción de otras hormonas para contrarrestar la falta de glucosa, entre las que se encuentran las hormonas del estrés (formadas por las del crecimiento y la adrenalina), provocando todo tipo de situaciones peligrosas. ¿A que estar enfadados ya no es tan raro?

Cuando estés enfadado por tener hambre, ya sabes el motivo. En esta situación será mejor comer algo. Al menos se solucionará el mayor problema de la situación.

Vía | IFL Science
Foto | FlickR – Lara604

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