2 noviembre 2010 Curiosidades, Salud

hospitalizacion-aburrimiento-lectura-noticias

Desde muy pequeño siempre tuve problemas con las amígdalas, así que no le tome mucha importancia a la enfermedad pues cuando un episodio me molesta suelo curarme a más tardar en una semana.

Sin embargo durante estos últimos días la amigdalitis se complicó; en un principio creí que el médico trataría mi estado de forma ambulatoria, por eso me sorprendió que dispusiera todo para que me internaran.


Pero agradezco mucho su decisión porque mi condición empeoró bastante, pues creía que los síntomas eran propios de la enfermedad crónica que padezco, pero resulta que está derivo a una neumonía.

En fin, fueron unos días bastante molestos porque no podía hacer nada; pero ahora que me encuentro nuevamente en el ruedo recordé que cuando tenía 11 años la clínica me pareció un lugar de esparcimiento.

En esa época una peritonitis provocó que me alejará de los salones por seis meses, se preguntarán por qué tanto tiempo, la respuesta es simple, tuvieron que operarme por segunda vez debido a complicaciones con la primera operación.

Cómo todo niño a esa edad me molestaba mucho no hacer nada incluso estando débil, y aunque tenía la mano derecha inhabilitada (debido al suero) la otra se encontraba libre, así que mi insatisfacción se notaba demasiado, por ese motivo creo que el cirujano encargado de mi caso me prestó su revista.

Yo acepte gustoso el ejemplar de Selecciones Reader`s Digest, y para mi joven mente la revista fue uno de los impulsos más importantes, pues no sólo amplio mis horizontes también permitió que mi pasión por la lectura se incrementará.

Y antes de recibir el alta médica; ya había leído un montón de revistas, comics, mangas, obras, y sin duda la pequeña biblioteca que forme fue la mejor fuente de diversión de esos años.

Actualmente sólo me queda un comic como recuerdo, la edición 252 de Fantomas, por lo tanto espero que comprendan la nostalgia que siento después de haber sido internado una vez más, aunque en esta ocasión la preocupación por dejar de trabajar, otros problemas familiares y el malestar provocado por la enfermedad no permitió que disfrute tanto de la clínica.

También te puede interesar

Comentarios

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *