11 marzo 2015 Curiosidades, Salud

Padre

Cuando nace una nueva criatura, siempre nos preguntamos a qué progenitores se parece más: al padre o a la madre. Incluso le miramos las diferentes facciones (principalmente de la cara) para encontrar las diferencias. Pero, si queremos saber esta información de una manera completamente veraz, tendremos que fijarnos en la ciencia con el fin de comprender a quién se parecen más los bebés.

Genéticamente, los niños se parecen más a los padres. No lo decimos nosotros, sino varios estudios científicos que han podido comprobar que, aunque ganamos genes de las dos entidades que nos preceden, lo cierto es que la línea del padre es mucho más fuerte, agudizándose cuando vamos creciendo. Las primeras pruebas se realizaron en animales, aunque en humanos sucede lo mismo.

El cuerpo hereda genes tanto del padre como de la madre. Sin embargo, es mucho más probable que se acentúen los del padre, y que incluso se muestren, básicamente porque tienen más fuerza. Eso no quiere decir que las madres se vayan a quedar atrás. Todo lo contrario, ya que también se adquieren muchas de sus características.

Este hallazgo es bastante importante. Imaginad que la madre portara algunas enfermedades. Al no acentuarse tanto sus genes, los niños podrían estar libres de ellas. Algo parecido sucedería en el caso de que la dolencia perteneciera al padre, ya que podría hacerse más llamativa.

Habrá que tener cuidado con este tipo de descubrimientos. Se trata de una cuestión científica, pero también es cierto que podría llevarnos a nuevos límites que, incluso, nos ayudaran a hacer evolucionar a la especie (con la cura a algunas enfermedades, por ejemplo)

Vía | Fusion
Foto | PublicDomainPictures

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