11 diciembre 2008 Accidentes, Humor, Textos

mal día
No te desalientes, los malos días al final pasan como todo. Siempre debes sacar fuerzas para continuar, si te dejas ganar por el primer tropezón será el fin de tus metas, jamás olvides que todos en su vida no solo tienen un mal día, los días malos parecen rondar pero el saber sobreponerte a ellos es lo verdaderamente bueno.

Si crees tener mala suerte, échale un vistazo a estos sucesos, quizá son reales quizá no, pero al final te darás cuenta que hay quienes si tienen malos, muy malos días:

1. El costo promedio de rehabilitar una foca, después del derrame del petrolero Exxon Valdez en Alaska, fue de $80,000. En una ceremonia especial, dos de las focas cuyo tratamiento había costado más, fueron liberadas y puestas en el mar, entre los vítores y aplausos de los asistentes.
Un minuto después, a la vista de todos, una orca se comió a las dos focas.

2. Una estudiante de psicología en Nueva York alquiló una habitación a un carpintero, a fin de fastidiarlo constantemente y estudiar sus reacciones.
Después de varias semanas de este “tratamiento”, él reaccionó brutalmente y la golpeó con un hacha, convirtiéndola en una retrasada mental.

3. Una mujer llegó a su casa y encontró a su marido en la cocina, sacudiéndose frenéticamente con lo que parecía un alambre que iba desde su cintura hasta el calentador de agua eléctrico. Tratando de apartarlo de la mortal electricidad, ella golpeó a su marido con una plancha de madera que se encontraba junto a la puerta, fracturándole el brazo en dos partes.
Hasta ese momento, él había estado escuchando muy feliz su Walkman.

4. Dos manifestantes que apoyaban los derechos de los animales, protestaban ante la crueldad de enviar los cerdos a un matadero en Bonn, Alemania. Repentinamente, los cerdos, dos mil en total, se escaparon en estampida a través de una cerca rota, y aplastaron a los dos manifestantes.

5. El terrorista iraquí Khay Rahnajet, no pagó las estampillas suficientes al enviar un sobre bomba por correo.
La oficina de correos se lo devolvió con un sello de “Devolver al remitente”.
Olvidando que contenía explosivos, él abrió el sobre y voló en mil pedazos.
Después de todo, tu día no es tan malo, ¿verdad?

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