
Hay cosas que con la llegada del 2000 aún no hemos visto, como esos coches futuristas que volaban que nos enseñaban en las películas de los 90, pero hay otras que poco a poco se van haciendo realidad por mucho que nos suenen a ciencia ficción.
Este es el caso de las llamadas autopistas inteligentes, se trata de unos asfaltos con un sistema de sensores, pintura termoactiva y dispositivos electrónicos que nos proporcionan de forma intercativa información instantánea en el propio suelo.
Lo que pretende el estudio de ingeniería Roosegaarde y la empresa Heijmans Infrastructure es desarrollar una serie de carreteras interactivas que permitan a los conductores obtener información detallada y al momento de los tramos de carretera según las condiciones metereológicas.







