12 diciembre 2008 Humor, Sexo

Cuan grande tenemos el ego algunos, que nos dejamos parlotear hasta que damos el brazo a torcer, aceptando toda clase de trabajos, incluido el ser la nueva estrella del ambiente tan agotador del cine porno (un trabajo bien sufrido).

Aquel audio revela la jugarreta que un amigo le hace a la v√≠ctima, el pobre termina por confesar todo, contando adem√°s que a su novia no le gusta mandar saludos por el micr√≥fono. Por hablar m√°s de la cuenta ahora es famoso entre los oyentes m√°s jocosos, salvo alg√ļn familiar de su pareja. Dale por boca floja.

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